Las terapias de tercera generación nacen en los años 90’ y se basan en las terapias de conductas, las cuales plantean que es posible modificar los patrones conductuales y cognitivos de una persona mediante la aplicación de los principios del aprendizaje, basándose en la problemática y síntomas actuales y en cómo cambiarlas.

Sus antecesoras fueron las terapias de primera y segunda generación, que enfatizaban la conducta observable y las variables internas del organismo, respectivamente

Las terapias de tercera generación tienen el propósito de realizar una modificación de la conducta del paciente pero desde un enfoque global y próximo a la persona más que al problema, teniendo en cuenta cómo vive el paciente su problema y cómo el contexto

social y cultural han contribuido a que su conducta sea poco adaptativa.

Por lo tanto, el principal objetivo es cambiar el modo de percibir el problema por parte del paciente sin intentar eliminar por completo sus conductas sino orientarlo a generar cambios significativos, reales y permanentes desde la aceptación.

Alguna de estas terapias son:

1) Terapia Conductual Dialéctica

2) Terapia de Aceptación y Compromiso

3) Terapia Cognitiva basada en Mindfulness

4) Terapia de Activación Conductual

5) Terapia Analítico Funcional.

En resumen, todas comparten el objetivo de modificar la conducta, y al mismo tiempo trabajan aspectos como la relación del paciente con el problema y el contexto en que vive la persona.